sábado, 24 de diciembre de 2011

LOS TRES REGALOS

Participación en el proyectos de Adictos a la escritura del mes de diciembre. Temática del mes: "Versionando la Navidad"

Hacia tres noches que la estrella había aparecido en el cielo, hacia el naciente, y todos los eruditos del rey rebuscaban, perplejos, entre los papiros antiguos de la gran biblioteca el significado de aquella refulgente presencia.

Para Melchor, el gran sabio y primer consejero real, no era ningún misterio, no necesitaba ningún manuscrito antiguo que le revelara su significado; la conocía bien ya que llevaba cincuenta años esperándola, cincuenta años desde que la había visto por primera vez.

Abrió el cofre una vez más y contempló el regalo que le hizo el ángel, el tesoro que lo había convertido en el hombre que era ahora, que lo había arrancado de la miseria y del hambre y, probablemente, de una muerte temprana.

En aquella época Ctesifonte se había convertido en una ciudad sin ley, peligrosa para los más desafortunados, para los sin techo que, como él, tenían que mendigar por las callejuelas infectadas de ladrones y asesinos sin más protección que su lastimera existencia. Melchor tenía entonces unos quince años, era huérfano o había sido abandonado, eso nunca lo supo. Recordaba que hacía dos días que no había probado bocado y aquella noche decidió subir a la ciudadela a pedir limosna. Allí arriesgaba la vida si los guardias lo pillaban; la pena por mendigar era la muerte, pero no tenía otra opción, las fuerzas comenzaban a fallarle y sabía que, con aquel frío, no aguantaría una noche más sin un mendrugo de pan.

Pocos metros antes de cruzar la puerta norte de la ciudadela le sorprendió el griterío de una multitud procedente del barrio de los artesanos. Al mirar hacia las casas que se apretujaban al abrigo de la muralla vio como una de ellas era pasto de las llamas. Se acerco curioso.  Muchos de los vecinos se afanaban infructuosamente por controlar el fuego y evitar que se propagara a las casas contiguas. Los gritos de pánico se mezclaban con el crepitar de las llamas y entre todo aquel caos una súplica de auxilio sobresalía desgarradora:

-       ¡Mis hijos, por favor, salven a mis hijos!.

Dos hombres sujetaban a la viuda para evitar que se lanzara a las llamas. El fuego estaba muy extendido y nadie era capaz de reunir el suficiente valor para arriesgar su vida por salvar a aquellos niños de lo que parecía una muerte segura.

Melchor se estremeció con la terrible angustia de aquella madre. Sintió que su sangre le ardía en las mejillas por la ira de ver que nadie la ayudaba.

Sin pensarlo dos veces se lanzó hacia el fuego y cruzó el umbral de la entrada poco antes de que esta quedara bloqueada por las llamas. La estancia estaba completamente llena de humo. Se tiró al suelo para poder respirar algo de aire limpio y aguzó el oído en busca del llanto de los niños. No escuchó nada – estarán ya  muertos – se horrorizó al pensar,  aunque siguió buscando. El calor era insoportable. Divisó al fondo una puerta que conducía a otra habitación. Se arrastró hasta ella y descubrió los cuerpos de un niño, de unos cinco años, y el de su hermana, de pocos meses, ovillados e inmóviles en un rincón. Reunió el valor y las fuerzas que le quedaban, los asió cada uno con una mano y buscó una salida. Por un momento su ánimo resurgió al notar que ambos aún respiraban para volver a desesperarse por no encontrar una brecha entre las llamas por la que poder escapar. Entonces parte de un muro se desmoronó y dejó un hueco lo suficientemente grande para sacar a los niños pero demasiado angosto como para escapar él. Tras poner a salvo a los niños, parte del techo cedió a la devastación de las llamas y se desplomó a pocos centímetros de Melchor. No quedaba mucho tiempo y lo sabía, pronto se quemaría vivo, sin embargo se sintió tranquilo – Aunque muera aquí – se dijo – me alegro de haber salvado a esos niños –

Levantó la vista y miro al cielo a través del hueco del techo. Entonces vio la estrella más luminosa que jamás hubiera visto justo encima de su cabeza. Su miedo a morir quedó olvidado por momentos y se convirtió en estupor al contemplar a un ser de luz que descendía de ella hasta quedar de pie frente a él.

Y le hablo:

-         ¡Melchor! Eres el hombre más extraordinario de este inmenso reino. Hoy has demostrado, no solo tu valor, sino la compasión que guía tu corazón. Eres digno de este presente – dijo mientras depositaba en sus manos una extraña caja – consérvalo hasta que vuelvas a ver esta estrella, ella te guiará hasta aquel que es digno de ser adorado. ¡Que la compasión te haga sabio, que el valor te haga misericordioso!.

Y desapareció junto a la estrella.

Entonces el muro semi-derruido terminó de ceder y Melchor quedó libre de aquella tumba de fuego.

Un paje entró en sus aposentos, trayendo al sabio de nuevo al presente.

-         Señor – le dijo – todo esta preparado tal como ordenó.  ¿He de comunicar al rey su partida?.

-         No será necesario Simón. Saldremos esta misma noche siguiendo esa estrella. Quiero saber hacia donde va antes de informar a su majestad.

Por supuesto que Melchor no tenía intención de decir nada de lo que sabía antes de encontrar al destinatario de su cofre divino. La estrella continuaba su senda inalterablemente hacia poniente y la comitiva siguió su estela.

Unos días más tarde encontró en el desierto otros dos séquitos y a otros dos sabios que, al igual que él, perseguían a la estrella: Gaspar de Armenia y Baltasar de Mesopotamia. Pero lo que más le sorprendió fue que portaban  cofres idénticos y que habían sido, al igual que el suyo, un regalo de un “ángel”.

*Imagen tomada de internet

* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.

¡ F E L I Z   N A V I D A D !

viernes, 16 de diciembre de 2011

Regalando esperanza

Estamos viviendo días de celebraciones, de fiestas, de comidas o cenas de familia y sobre todo de regalar; esos tan temidos o tan deseados "detallitos". Muchos nos quejamos de lo consumista que se ha vuelto nuestra sociedad en general, hecho que se hace más patente, si cabe, en fechas señaladas como la Navidad, Fin de año o Los Reyes.

Estoy convencido de que quienes más disfrutan de estas fiestas son los niños, aquellos que por su juventud aún conservan la ilusión y creen en la magia de un mundo perfecto. Rodearse de niños siempre es una experiencia inolvidable, pero hacerlo en estas fechas, ver sus ojos brillar al abrir los regalos, oír sus gritos de júbilo o incluso sus lágrimas de alegría, no tiene precio.

Pero cuando no hay niños o ya se hicieron demasiado mayores para "creer", la Navidad, Papa Noel o Los Reyes Magos pierden parte de su significado. Los regalos se pueden convertir entonces en un compromiso, o en un ritual en el mejor de los casos. La mayoría se pregunta ¿qué le regalo si tiene de todo? o ¿no me saldría más barato si espero a las rebajas?. Las campañas de navidad proliferan, se preparan y programan para invadir todos los medios de comunicación disponibles ofreciendo lo último, lo más novedoso, lo más caro, lo más exclusivo, lo más... inútil. Porque, ¿cuantos de nosotros no hemos hecho un regalo que se ha tenido que devolver o cambiar?, ¿cuantos de nosotros no se ha estrujado el cerebro buscando ese obsequio ideal para la persona que, sin duda lo merece, y después ha sufrido la desilusión de no haber acertado en la talla, el color, la forma, o (erradamente) con el propio regalo?. "Lo importante es el detalle" o "por lo menos te has molestado" son los comentarios más habituales en estos casos. Y tu te quedas con cara de tonto y dices "te hice el ticket regalo, por si lo querías cambiar", con lo que a tu incompetencia se le añade la seguridad manifiesta de que sabías que no le iba a gustar y aún así se lo regalaste.

Pero me estoy yendo por las ramas. Lo que quiero decir es que, aparte de los niños que se ilusionan con cualquier cosa, el resto de los regalos son, en la mayoría de los casos, superfluos, generados por una necesidad artificial impuesta por nuestra sociedad de consumo e, irónicamente, decepcionantes para el regalador/a o el regalado/a.

Estéis o no de acuerdo conmigo, os voy a proponer un regalo con el que nunca quedaréis mal: ¡REGALAR ESPERANZA!. ¿En que consiste?. Es bien sencillo. Si no podemos parar de consumir (ya que eso, dicen, sería malo para la economía), hagamos que nuestro consumo sea justo, solidario, empático, vivicionista, humano y fraternal. Regalemos sonrisas en forma de ayudas a los que tienen menos que nosotros, en forma de comida para el que pasa hambre, sonrisas para el que esta triste o deprimido, esperanza para el que teme perderla. Regalemos a aquellos que tienen de todo, a aquellos que piden más de lo mismo pero mejor, a aquellos a los que amamos y respetamos; regalémosle, digo, un regalo para un tercero: el que si lo necesita de verdad. Cada uno como quiera, como desee, como se sienta más seguro de que servirá para algo. Se puede incluso pactar de antemano: "¿qué te parece si este año nos regalamos una compra de 100 € en comida para Cáritas?", o "este año quiero que me regales el material escolar para diez niños de Africa", o... lo que se os ocurra.

Sé que estamos en crisis, sé que hay poco dinero, sé que regalar para un tercero al que no conocemos, (o sí, pero no es familia ni amigo) puede resultar extraño, incluso incómodo o ridículo, pero pensad que no hay mejor forma de gastar el dinero que regalando esperanza.

Hagamos también nosotros nuestra particular campaña de Navidad. Difundir (si lo consideráis oportuno) esta idea. Copiar y pegar la entrada completa o sintetizar la idea principal. No hace falta siquiera que me nombréis (ni a mi blog). Hagamos una cadena de acción que llegue a todas partes, que haga renacer (consumiendo) la justicia, la esperanza, la solidaridad, la empatía, el vivicionismo, la fraternidad y, sobre todo, nuestro sentimiento de HUMANIDAD.

Un abrazo a tod@s, un poco de música y... ¡FELIZ NAVIDAD!.




*Imagen y vídeo tomados de internet

* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La incompleta fábula de las gallinas

En una granja de gallinas ponedoras ocurrió en cierta ocasión lo que os voy a contar:

El granjero daba de comer a todas sus aves con la ración diaria suficiente para engordarlas, todas comían hasta hartarse. Al principio todo iba bien, cada animal estaba sano y ganaba peso con rapidez, ponían huevos que el granjero vendía y sacaba su beneficio. Pero las gallinas cada vez exigían más y más comida, de más calidad, más cara, desperdiciando gran parte de ella; pero contrariamente a lo que se podía esperar, no ponían más huevos. 

El granjero pensó en sacrificar a la mitad y recuperar parte de sus perdidas con la carne de las aves. Y así lo hizo. Al resto comenzó a darles la mitad de la comida que necesitaban para sobrevivir, pensando que si luchaban por el alimento se mantendrían activas, fuertes y producirían más huevos. 

De nuevo todo iba bien. Pero al cabo de un tiempo, las gallinas empezaron a disputarse el pienso, a pelear entre ellas, a infringirse heridas graves, a enfermar y morir. Para colmo, el granjero no pudo vender la carne de las gallinas que morían enfermas y las fuertes que sobrevivieron no ponían huevos por el estrés que les causaba luchar por el alimento. Al final el granjero tuvo que sacrificar a todas las aves y cerró la granja arruinado y sin saber bien en que se había equivocado.

No hay moraleja en esta fábula, porque la solución no está expuesta en la misma. Pensad en ello y si alguno encuentra como hubieran sobrevivido todas las gallinas os agradecería el comentario, pero sabed que no hablo de gallinas, ni de granjeros, ni de beneficios económicos,... 

Y una entrevista de Iñaki a Sampedro


*Imagen y vídeo tomados de internet

* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.

lunes, 5 de diciembre de 2011

LA CRISIS


"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo"

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La CREATIVIDAD nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado". 


Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. 


Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. 


Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla. 


En los momentos de crisis, solo LA IMAGINACIÓN es más importante que el conocimiento.

Albert Einstein



*Imagen y vídeo tomados de internet

* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.

lunes, 31 de octubre de 2011

D A M N A T I (2)

Participación en el proyectos de Adictos a la escritura del mes de octubre. Temática del mes: "Especial Halloween"

Si quieres leer antes la 1ª parte has clic aquí


D A M N A T I 
(el condenado)
2ª parte


Foto tomada de internet




"A veces la muerte no es una salida. El estaba muerto y seguía teniendo miedo a encontrarse con aquello: su nuevo renacer"


Silencio. Este aterrador silencio que siempre precede a mi despertar. No deseo volver, otra vez no, ¡por favor!. Son ya demasiadas veces, demasiadas muertes, demasiado sufrimiento,... demasiada sangre la que inunda mi conciencia. Mientras yo esté muerto, ellos estarán a salvo,... por lo menos de mí. Sé que existen muchos como yo, aunque nunca les haya visto en ninguna de mis existencias anteriores.

Él quiere verme agonizar, disfruta con ello, dice que cuando renuncie a la humanidad que aún sobrevive en mí, dejaré de sufrir: no le creo. Soy el más aventajado de sus condenados, también uno de los más antiguos: he renacido más de trescientas veces. Muchos otros ya habrían sucumbido al dolor y se habrían convertido en sus sumisos esclavos. Por ello yo soy especial, porque aún queda un atisbo de salvación para mí, pero él se esfuerza para que esto no ocurra.

Mi condena es simple: sufrir el dolor que provoco cuando estoy vivo. Recuerdo cada una de las atrocidades que he cometido en todas y cada una de mis vidas, sufro los dolores de mis millones de victimas como si fueran míos, intensificadas hasta lo inimaginable ya que se agolpan todas a la vez.

Mi alma permanece encadenada en este lugar, en este vacío que él domina. La muerte no tiene sentido para mí, porque siempre renazco en otra época, en otro cuerpo; pero mi nueva existencia es más horrible que la anterior, mi sed de destrucción y de sangre se hacen cada vez más intensas con cada nuevo nacimiento. En vida  no recuerdo mis vidas pasadas, no sufro, no tengo conciencia ni decisión. Cuando llega el momento, aquel en que más daño pueda hacer, él me da la orden, y yo, que jamás podré resistirme a hacer su voluntad, la cumplo, siempre con las mismas consecuencias. Después, mi muerte es inevitable. Ellos creen que hacen justicia, que se libran para siempre de un ser abominable que merece morir: ¡cuan equivocados están!.

En mi última vida morí con tan solo ocho años. Era la noche que llaman Halloween o de todos los santos. Sentí la llamada y el más intenso de los odios penetró en mi corazón, sin motivo, sin poder hacer nada: era él. En aquella fiesta en la que los niños se disfrazaban de lo que les daba miedo para reírse de estos y poder superarlos, yo me vestí de ángel, completamente de blanco, con alitas y todo: era el mejor color para resaltar la sangre.

Furtivamente, aquella misma mañana había cogido la Glock de 9mm con silenciador de mi padre y los tres cargadores. No había sido difícil sorprender a mis progenitores mientras aún dormían. Después, ya por la tarde, salí a la calle. Comenzaba mi particular y sangriento “truco o trato” puerta a puerta cuando ví a aquel grupo de niños que se reían de mi. No me hubiera importado si entre ellos no se encontrara Charles Huber. Mi demonio tenía un mensaje para él, un mensaje que ni yo mismo pude descifrar. Luego seguí mi camino, aún me quedaban muchas balas y mi nacarado ángel de la muerte se trasformó poco a poco en carmesí a medida que avanzó la noche.

Recuerdo cada uno de sus rostros, cada una de sus miradas incrédulas cuando aquella pequeña bala se alojaba en su cerebro, siempre a quemarropa, siempre sin titubear, sin remordimiento. Hasta que otra bala mayor acabó con la masacre.

Ahora la luz regresa, tengo miedo de lo que pueda hacer en esta nueva vida. ¿Cómo podrán detenerme?. Siento que el odio es cada vez más puro.


La enfermera le entregó con cuidado a su pequeño. Charles Huber contuvo el aliento mientras cogía con delicadez el pequeño cuerpecito de su hijo recién nacido. Miró su carita, aún húmeda por los fluidos del parto y le sorprendió lo tranquilo que estaba: parecía dormir.

Lentamente, los ojos del niño se abrieron, miraron fijamente a su padre y... ¡el tiempo se paró!. Charles volvió a sentir el mismo terror que otros ojos, hacia treinta y cinco años, le habían provocado. Sintió ganas de gritar, todo el rencor y el odio que aquellos ojos de muerto le infundieron en el pasado volvieron a su mente como un estallido de ira. Deseó no haber nacido, deseó matar a su propio hijo, deseó matar a su mujer, deseó matar a todos los que pudiera, pero... su amor era más grande.

Sabía que aquel ser que cogía en sus brazos había sido el asesino de su madre y el de cuarenta y dos personas más. Sabía que su hijo era Ethan. El mundo a su alrededor había desaparecido, solo quedaban aquellos ojos negros que le miraban con odio. No podía dejar de mirarlos, más y más adentro; y allí detrás de todo aquel mal encontró algo que no esperaba: una súplica. Perdóname, le decían, perdóname por el amor que me tienes.

Charles Huber no había vuelto a llorar desde aquella noche de Halloween, pero ahora no podía contener las lágrimas - ¿Cómo podría perdonarte?, tú eres la encarnación del mal – se decía una y otra vez. Pero... su amor era más grande.

Charles Huber atravesó en aquel amanecer, en que el cielo era rojo, el muro del odio y encontró lo que siempre había deseado. Acercó a su hijo a su pecho y lo apretó con fuerza y en un susurro que nadie más oyó, dijo:

- Ya no puedo odiarte, mi amor es más grande: ¡Te perdono, Ethan! Por lo que hiciste en esa o en cualquier otra vida .


Entonces escucho por primera vez la risa de su hijo. Con un nudo en la garganta volvió a enfrentarse a aquellos ojos que temía y su miedo se trasformó en júbilo al ver que no quedaba ni un atisbo de odio en ellos, incluso parecían más claros, como el azul profundo de una noche estrellada.

sábado, 29 de octubre de 2011

D A M N A T I


Participación en el concurso de "Paradela" del mes de noviembre.


D A M N A T I 
(el condenado)
1ª parte





Otro amanecer rojo. En este día tan importante, en que ha nacido mi hijo, ¿por qué el destino me castiga con un amanecer rojo, esta aurora que despierta el recuerdo en mi mente e hiela mi alma?.

Hace más de treinta y cinco años desde aquella noche horrible, de aquel alba teñida de sangre, y yo aún no he podido olvidarlo. Muchas veces sigo despertándome en mitad de la noche empapado en sudores fríos y sintiendo sus ojos, tan jóvenes como los míos, observándome desde más allá de la muerte. Siempre la misma pesadilla, siempre la misma pregunta: ¿por qué?.

Observando este crepúsculo carmesí, las imágenes de aquellas horas, que empezaron siendo de diversión para terminar en tragedia, golpean con fuerza mi mente. En mi pueblo natal, Glow River, todos nos conocíamos, con poco más de 300 habitantes era uno de eso lugares donde la vida era apacible y tranquila. Todos los niños esperábamos con ansia aquella noche donde nos atiborrábamos a comer dulces, nos disfrazábamos para hacer travesuras y nos reíamos con los amigos hasta mucho después del toque de queda habitual, con el consentimiento, eso sí, de nuestros padres. Para todos era una gran fiesta.

Aquel año me acompañaba mi hermana pequeña de tan solo tres años, yo tenía ocho, y auque al principio pensé que sería un fastidio cargar con mi hermanita, al final de la noche di gracias a Dios por tenerla a mi lado. Salimos a las seis, justo después que llegarán mis dos grandes amigos: Jeffrey y Camden. Yo iba de Drácula, mi personaje de miedo favorito, mi hermana de calabaza de Jack O'Lantern y mis dos amigos de Freddy Krueger y Jason Voorhees. Éramos una padilla de lo más terrorífica.

Nada más empezar nuestro ritual de tocar puerta a puerta diciendo aquello de “dulce o susto”, nos topamos de frente con el “nuevo”. Aquel chico era de lo más extraño, todos le rehuíamos como a la peste, no sabíamos bien el porqué, pero todos le temíamos. Era flacucho, más bajito que nosotros aunque tenía nuestra edad,  de pelo negro y tez pálida. Había llegado hacía una semana al pueblo con sus padres, no tenía hermanos.

Cuando vimos de que iba disfrazado, todos comenzamos a reir, todos menos mi hermanita.

- Estas tonto! – le grito entre carcajadas Jeffrey – Falta mucho aún para Navidad.

Ethan, que así se llamaba aquel mal nacido, ni siquiera se inmutó ante nuestras burlas. Con decisión caminó tranquilo hasta donde nos encontrábamos, se colocó frente a mí y me miró fijamente. Sus ojos me provocaron el terror más intenso que jamás he sentido. Negros, fríos, sin expresión, parecían pertenecer a un muerto. Luego se acercó a mi oído y susurró unas palabras que me han atormentado desde entonces:

- No olvides mis ojos nunca, pronto volveremos a encontrarnos.

Luego, con un sonrisa, se dirigió a mis amigos y les dijo:

- No riáis tanto, esta noche maldeciréis haberme conocido.

Ethan no sobrevivió a aquella noche: mi padre, el sheriff, lo mató después de que aquel demonio asesinara a mi madre y a cuarenta y dos personas más. Los padres y madres de muchos de los niños que pedían caramelos por las calles. Los padres y madres de mis amigos, de mis vecinos, y de muchos otros, incluyendo a sus propios padres. Aquella noche, Glow River se llenó de los llantos y los gritos de dolor de muchos huérfanos.

(continúa aquí)


Foto de María Jesús del blog "Paradela de Coles"

jueves, 27 de octubre de 2011

El virus de la empatía

Siempre nos enseñaron que la razón era suficiente para mejorar nuestra vida, para salir adelante, para solucionar los problemas. Nos olvidamos de que con los sentimientos, con la emotividad, con "el corazón" también se pueden tomar decisiones inteligentes, y que muchas veces es la mejor forma de saber el camino a seguir.

Supongamos que existiera un virus que hiciera al que lo sufriera ser más empatico con las personas que le rodea, que le hiciera sentir más allá de su piel. No sería necesario más de un metro a nuestro alrededor. Sentir lo que siente otro ser humano con solo estar a menos de un metro, con un apretón de manos, con un beso, con un abrazo; sin palabras, sin miradas, sin quererlo. El amor ajeno sería nuestro, el odio ajeno sería nuestro, la alegría, el dolor, la esperanza, la gratitud, la envidia, el vacío, la plenitud,... serían nuestros y los nuestros serían suyos.

¿Sería más fácil el perdón?, ¿sería más fácil trabajar unidos con un fin común?, ¿sería posible mejorar nuestra sociedad, nuestra propia vida y el mundo que habitamos?. ¿Y si el virus se hiciera más fuerte y nos hiciera empáticos al resto de los seres vivos, animales y plantas?. ¿Y si mutara y nos hiciera empáticos a TODO lo que nos rodea?.

¿Moriríamos por este virus?.

No pretendo dar respuestas, no las tengo. Solo soy un "removedor", un generador de ideas (con toda la humildad de la que soy capaz). No quiero convencer a nadie, prefiero conversar y escuchar pensamientos dispares que, a la postre, siempre me enriquecen.

Así que ahí os dejo esta reflexión, que pincelo en la superficie para no influir en vuestra propia forma de ver la vida, pero que agradecería vuestra opinión.

Un abrazo y un poco de música.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Yo no estoy en venta


Hay cosas que deshumanizan, nos hacen ser peores que los irracionales animales de los que provenimos y de los que nos sentimos superiores. Esclavizar a nuestros congéneres nunca fue un acto que nos glorificase, pero hacerlo a los niñ@s y con fines sexuales, es algo que me descompone el alma y me hace tener dudas de si somos una especie que merezca sobrevivir.

Este vídeo lo presenta una gran amiga mexicana: Sara. Con sus palabras y su gran corazón os dejo.


No puedo resignarme a que este video, que debe ser visto en todas las familias del mundo, desde mayo, en que se colgó en YouTube a la fecha, no registre más de 4000 entradas; siendo que cualquier VIDEO BASURA, logra miles de entradas diariamente. 

Estoy segura de que los blogueros, podemos apoyar mucho en su difusión, para disminuir las cifras tan alarmantes de este PROBLEMA MUNDIAL, ¡hasta erradicarlo!

Son muchos los niños, víctimas de este delito imperdonable.

Usa toda tu creatividad, tu libertad y tu conciencia para darlo a conocer. No deseo que des crédito a mi blog, pero sí, que difundas el video.

¡Únete y hagamos campaña!


¡Gracias!

domingo, 2 de octubre de 2011

Abrazados al amanecer


Participación en el concurso de "Paradela" del mes de octubre.


Amanece. Los primeros rayos de sol entran por la ventana, atravesando la persiana y arrojando sombras sobre su cuerpo desnudo, junto al mío. Veteada así, su piel aún parece más hermosa, tersa y cálida, aterciopelada y sensual, irremediablemente deseada.

Aún duerme, su sueño es ahora plácido, su respiración tranquila. Pero en mi cabeza siguen fluyendo, como un río, las dudas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los herederos de la Tierra (IX): La mayor riqueza

Siempre he soñado con una vida mejor, pero no la mía. ¿La de mi familia, quizás?. Por supuesto, pero solo a medias.

Soy solo un hombre, una gota de agua en un inmenso océano. Mi voluntad, mi fuerza, mi afán, durarán solo un instante, porque sé que mi existencia es breve y no se puede cambiar todo lo que hace sufrir a mi corazón en tan poco tiempo. Pero también sé que no estoy solo, tú estas ahí, leyendo esto.

La vida mejor con la que sueño es la de tu hij@, tu niet@, tu sobrin@ o el/la hij@ de tu mejor amigo, a los que no conozco y, al igual que a ti, seguramente nunca conoceré. Pero eso no importa, lo importante es el porqué. Muchos pueden decir que miento, que soñar una vida mejor para personas que no conozco no es lógico, que debería esforzarme en procurar el bienestar de mi familia, de mi hija y de mi mujer y os doy la razón. Pero temo que fracasaré si actúo así. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

El carcelero electrónico

Participación en el proyecto de Adictos a la escritura del mes de septiembre. Este ejercicio consistía en combinar imagen y texto, con la peculiaridad de que la imagen debía ser propia, es decir, que no valía sacarla de internet sino que teníamos que hacerla nosotros mismos. Hacía algún tiempo que esta idea rondaba por mi cabeza (aunque no exactamente como ha salido). Espero que os guste. 

Cada día lo mismo, estoy harto de estar aquí encerrado viendo que todos ellos logran entrar y salir con el objeto que anhelaban. Pero yo no, yo me quedé atrapado entre estas paredes sin ventanas, entre las luces que resaltan los detalles de aquellas cosas deseadas por millones de seres estúpidos y vacíos.

Vago siempre por la cuarta planta, donde se encuentran expuestas las últimas novedades en informática y electrónica: televisores extra-mega-planos, ordenadores superpotentes, móviles de cuarta generación, perdón quinta, perdón sexta, perdón... los comercializan tan rápido que no sé por qué versión van ni para qué sirvan; ya casi nadie compra un teléfono móvil para hablar solo por teléfono.

Y allí está. Siempre, al pasar junto a ella, un escalofrío recorre todo mi cuerpo etéreo. Es mi carcelera, el motivo por el que, seguramente, moriré aquí. Completamente negra, con LCD Pantalla táctil Multitouch capacitiva de 7” (¿qué demonios será eso?), dos cámaras, audio, vídeo, wi-fi, Bluetooth y toda la parafernalia restante que describe al aparatejo y que mi dueño sabe de memoria. Cada noche él sueña con ella, con poseerla, con mostrarla orgulloso a sus amigos algún día próximo. Y con cada uno de estos pensamientos, mi dueño me condena a vagar por este maldito centro comercial, cada día, cada noche, desde hace un año. Y lo más jodido de todo es que se quedó sin trabajo y no puede comprarla. ¿Ahorros, dices?. No me hagas reír, mi dueño no ha ahorrado ni un céntimo en toda su corta vida, vive sin pensar en el mañana, a lo más que llega es a planificar las salidas del fin de semana. El dinero jamás le duró en el bolsillo, siempre desea lo último en móviles, lo último en informática, en juegos,... le gusta sentirse importante, valorado, admirado. Pero ahora no tiene un duro.

Pronto, en su mente, dejará de verla, y mi existencia carecerá de sentido. No me importa, sólo soy uno más de sus muchos deseos. Pero me entristece verlo así, es demasiado joven para odiar al mundo, y menos aún por no poder adquirir un cacharro electrónico. Pero no, no seré injusto, el sólo intenta llenar un vacío en su vida, un vacío de afecto, de atención, de cuentos no contados cuando era niño, de vivir en un constante reproche, de estar perdiendo la esperanza, de sentirse atrapado en un mundo que no entiende y que amenaza a cada instante con devorarlo sin que a nadie le importe.

Ella está borrosa, pronto me iré, pero sé que en su corazón quedará otra muesca, otra espina que envenenará, junto a miles que ya tiene, su existencia, su futuro. Si yo no fuera sólo un deseo pediría por él, rogaría porque encuentre aquello que llena el corazón y no cuesta moneda alguna, suplicaría porque se levantara la venda de sus ojos y las mentiras de esta sociedad de las cosas no fueran su libro sagrado.

He de irme, no hay más tiempo... ¡Adiós!



¿Dónde estoy? Todo está en penumbra. Oigo algo, un sonido rítmico y muy acelerado. ¡Si!, ya se que es: el latido de un corazón, pero... debe estar fatigado. ¡No, espera! es un bebé en el vientre de su madre... ¡Es su hija!.

Mi dueño duerme tranquilo junto a su mujer embarazada, sueña con la ecografía de aquella mañana, con la alegría que sintió al ver la carita de su “pequeña” por primera vez, borrosa, regordeta, un milagro de la técnica de ultrasonidos las imágenes en 3D que se podían obtener ahora: es preciosa.

Por fin es feliz, su corazón esta lleno de esperanza y de amor. Su más anhelado deseo se ha hecho realidad: ser padre.

Existo de nuevo y he regresado para quedarme. Estos son los deseos por los que merece la pena luchar, los que dan sentido a la vida. Son pobres de casi todo y, a la vez, son inmensamente ricos.


Imágenes: 
1ª Pasillo de centro comercial, uno cualquiera, ¿no son todos parecidos?
2ª Ecografía en 3D de mi hija. ¡A que es guapa!

lunes, 12 de septiembre de 2011

Campaña contra los mitos del autismo


Con esta entrada quiero sumarme a la campaña que Cristina desde su blog "La princesa de las alas rosas" esta realizando junto a otros padres y profesionales contra los mitos del autismo. Cristina es la mamá de una niña autista.



El dia 10,és decir,mañana,arrancábamos con la campaña de divulgación para dar a entender a la sociedad la importancia de darle un tratamiento digno,real y sin connotaciones negativas al autismo.Un grupo de padres y profesionales nos unimos para hacer fuerte algo qué és tan necesario para todas las personas con TEA...és muy dificil luchar por su inclusión,escolar y social,mientras se siguen por otra parte,alimentando los falsos mitos que hay entorno a él,así que viendo la fuerza con la que arranca esta campaña y agradeciendo a tantísima gente que se nos ha unido,con blogs de temáticas muy diferentes,seguimos con ganas y muy ilusionados este proyecto,deseando que entre todos consigamos por fin derribar esas barreras inservibles e injustas que solo son consecuencia en mayor parte de la desinformación que hay sobre el trastorno autista.Gracias a todos los que os habeis sumado y recordar a todo el que quiera añadirse a esta campaña puede ponerse en contacto conmigo a través de mi correo santisycris2@hotmail.com o con Anabel Cornago (El sonido de la hierba al crecer) fiestalemana@googlemail.com  y os informaremos de cuanto necesiteis saber.


Por un tratamiento digno del autismo, sin mitos ni usos peyorativos

Ilustración de Santiago Ogazón
Se sigue utilizando el término “autismo” asociado a connotaciones negativas porque se parte de mitos e informaciones falsas como: 
- las personas con autismo no pueden interactuar o comunicarse
- las personas con autismo viven en su mundo
- las personas con autismo son incapaces de sentir, etc.



Y ello da pie a que cada vez más periodistas, políticos o líderes de opinión se sumen al uso abusivo del término “autista” para descalificar. Es decir, leemos en los medios de comunicación o escuchamos en boca de políticos «gobierno autista» o «fulanito es autista» cuando quieren expresar que ese gobierno o esa persona no cumple con su trabajo, no escucha, no se entera de la realidad, no muestra empatía con los problemas, es incapaz de ofrecer soluciones o carece de sentimientos. c. ¿Por qué hace falta recurrir –y herir con ello la dignidad- a un colectivo de personas para atacar y descalificar a otra persona o colectivo?

Entendemos que no hay mala intención, sino desconocimiento o mal uso del diccionario. Convivir con el autismo implica también una importante labor de concienciación en la sociedad: convenceremos siempre desde el respeto. Lo desconocido, además de asustar, alienta la difusión de informaciones falsas. Tenemos que dar a conocer la visión positiva del autismo a la par de fomentar un tratamiento digno para todos los afectados. Un gran trabajo por delante.

Autismo no es sinónimo de personas indiferentes que viven aisladas en su mundo. Las personas con autismo sienten, interactúan, se comunican –con o sin lenguaje-, comparten, son luchadores natos que se esfuerzan a diario y les es difícil entender la ironía, los juegos de palabras o la mentira –pero hasta eso aprenden en muchos casos con la estimulación adecuada-. Si se conociera la realidad del autismo, a nadie se le ocurriría más que asociarlo con “superación”, “esfuerzo”, “nobleza”, “cariño” o “sensibilidad”.


La prevalencia del autismo hoy en día es lo suficientemente significativa como para promover acciones de información y sensibilización, con afirmaciones que se apoyen en evidencias científicas y ajustadas a la realidad. Según el Instituto de Salud Carlos III, uno de cada 150 niños presenta algún trastorno dentro del espectro. Hay más de 200.000 afectados en España y 67 millones en todo el mundo. Hoy en día, los avances se producen siempre y, muchas veces, a pasos de gigante. Con una estimulación adecuada, cuanto más intensa mejor, evolucionan hacia metas impensables hace unos años. Por eso, debemos luchar todos juntos para favorecer la inclusión.

¿Qué es el autismo?

 
Ilustración de Fátima Collado
Dibujo de Iker con 6 años


El autismo es un síndrome con un espectro muy amplio, no una enfermedad. Afecta de forma diferente, así que no hay dos personas con autismo iguales y por eso no se puede nunca generalizar. Las áreas en las que se manifiesta son:
 Dificultades –no incapacidad- en el lenguaje y la comunicación. Encontraremos personas que no hablan pero se comunican con gestos o pictogramas, y personas capaces de dominar varios idiomas.
 Dificultades –no incapacidad- en las relaciones sociales. Encontraremos personas que eluden el contacto visual o se aturden en ambientes ruidosos, y personas que ofrecen conferencias.
 Intereses restringidos y repetitivos, que con una buena estimulación pueden ampliarse siempre.


Al igual que todos los seres humanos, la posible realización de las personas con espectro autista es ilimitada. Las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) comparten muchas características, necesidades y deseos con las personas de su edad sin autismo. Hay muchas cosas que diferencian a las personas con TEA, pero también hay muchas cosas en común. Como todos nosotros, tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Todos somos diferentes, pero todos tenemos los mismos derechos.

Los mitos que se deben evitar

 Carencia de sentimientos. Las personas con autismo sienten: lloran, se ríen, se alegran, se entristecen, se enfadan, sienten celos… En ocasiones pueden tener dificultades para canalizar las emociones, pero saben demostrar que las sienten.
 Aislamiento en su propio mundo. Los esfuerzos por comunicarse son grandiosos. Ni viven en otra galaxia ni mirando a una pared. Forman parte del mundo, una sociedad donde hay cabida para la diversidad.
 La falta del cariño de los padres provoca el autismo. Hace ya mucho tiempo que se erradicó la teoría de las “madres-nevera”, que tanto daño ha provocado. Se nace con autismo. Es decir, hay un origen genético.
 Las personas con autismo tienen discapacidad intelectual o, por el contrario, son capaces de habilidades prodigiosas. En realidad, el retraso mental es una comorbilidad, no una condición propia del autismo. Hay personas con autismo que además tienen discapacidad intelectual y las hay también que no la tienen; las hay que tienen capacidades asombrosas, y las hay que no las tienen. Pero necesitamos todo tipo de mentes, sin discriminar a nadie.
 La inevitable segregación. Debe desterrarse la falsa creencia de que las personas con autismo sólo pueden vivir o desarrollarse en centros segregados, sin relación con el resto de las personas, no con la intención de marginarlas, sino de protegerlas. Esto en ningún caso debe ser así. Al contrario, la inclusión social es una de las claves para lograr una mejora de la calidad de vida de las personas con TEA y un factor esencial para incrementar sus capacidades de adaptación, su desarrollo personal y su calidad de vida. Con los apoyos adecuados, las personas con TEA pueden aprovechar las oportunidades de participación en entornos ordinarios, lo que favorece que puedan disfrutar de una vida social integrada y normalizada, y contribuye a su desarrollo personal.
 La infancia permanente. Con demasiada frecuencia, los medios hablan de "niños autistas", pero casi nunca de "adultos autistas". Es necesario que la sociedad conozca y entienda tanto a los niños como a los adultos afectados por autismo.
 Son autistas. Mejor emplear la fórmula "persona con autismo" en lugar de utilizar simplemente la palabra "autista". Así se pone de relieve la condición de persona, con sus características y diferencias, independientes del autismo. Además, definir a una persona por una discapacidad es una forma de discriminación.
 Definición de los diccionarios. El uso del autismo asociado a connotaciones negativas se escuda en ocasiones en la definición que aparece en los diccionarios, sobre todo el DRAE. Hace ya más de un año que iniciamos una campaña con respuestas positivas en el sentido de que van a cambiar la definición, aunque llevará su tiempo  Campaña Diccionarios


Presentación sobre mitos de Almu G. Negrete




Ilustración de Fátima Collado


Recuerda: Las palabras son poderosas. Utilizar los términos “autismo” o “autista” para descalificar o insultar a otras personas es una forma de contribuir a la discriminación y a la exclusión de todos los afectados por este síndrome.


Ilustración de Fátima Collado


Recuerda: El mayor lastre que se encuentra una persona con autismo no es el diagnóstico, sino el desconocimiento y los mitos que perduran en la sociedad.


Acciones contra los mitos del autismo
 Autismo sin Mitos


Realizado por Anabel Cornago con la colaboración y coordinación de Cristina López García de
 La Princesa de las Alas Rosas

sábado, 10 de septiembre de 2011

Pero no lo contó la TV

Otra historia de la misma historia. Juzgad vosotros que verdad o falsedad contiene... yo no me atrevo.



domingo, 14 de agosto de 2011

Los herederos de la Tierra (VIII)

¿Por qué me duele el corazón?


Hay veces que me duele el corazón, ese dolor, generalmente diluido entre tantas alegrías que la vida me ofrece y yo disfruto.

Pero cuando mis ojos y mis oídos no entienden las ostentaciones de quienes pregonan la pobreza como camino, quienes sermonean desde púlpitos de oro la bendición de ayudar a los necesitados, de ser compasivos y solidarios con quienes menos tienen; y luego, gastan millones para ver a un solo hombre; entonces me duele el corazón.

Pero no me duele por quienes gastan, por quienes figuran, por quienes mienten para seguir ostentando el poder que su condición humana les ofreció en vida y que nada significa en la vida eterna que anhelan; me duele el corazón por los que siguen quedando fuera de esa salvación comprada con una hipocresía dorada, por los que siguen muriendo de hambre cada minuto, por los que siguen enfermos y sin esperanzas, por los que son descuartizados en las guerras olvidadas, ahogadas sus súplicas de justicia entre sangre y dolor, por todos los olvidados, proscritos de fe o de condición, de ideología o género.


Porque sé, de lo poco que sé, que si Dios existe, estaría con ellos, sufriendo, sangrando y muriendo; sin entender, sin esperar ser salvado por los que creen creer en Él.



Foto: Cardones. Tomada prestada* de la web oficial del  Patronato de Turismo de Furerteventura
* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.