viernes, 25 de marzo de 2011

La Hora del Planeta


20:30, sábado 26 de marzo de 2011

A las 20:30 del sábado 26 de marzo de 2011, individuos, comunidades, empresas y gobiernos de todo el mundo apagarán sus luces durante una hora – La Hora del Planeta –, transcendiendo todas las barreras de religión, cultura, sociedad, generación y localización geográfica en una celebración global por el Planeta.

En lo que posiblemente será la mayor llamada a la acción para luchar contra el cambio climático, la Hora del Planeta 2011 conseguirá que cientos de millones de personas de pueblos y ciudades de los seis continentes apaguen la luz durante una hora. La Hora del Planeta 2011 pretende alcanzar el compromiso de un cambio global en beneficio del medio ambiente.

Al animar a individuos, empresas y gobiernos a comprometerse y actuar en favor de la sostenibilidad y demostrando tal compromiso al apagar las luces durante una hora concreta, la Hora del Planeta estará lanzando un poderoso mensaje de esperanza de lo que podemos lograr si actuamos juntos. Esto inspirará a otros para que se unan al objetivo final de conseguir un mundo más sano.

(texto copiado de la página del evento "La hora del Planeta")

¡Únete!, hay mucho que ganar. Además se hacen actos en muchas ciudades de España. ¡Que esto sea una fiesta!.

lunes, 21 de marzo de 2011

El anillo

Este texto me lo envió una de mis hermanas por e_mail. Me parece que su mensaje puede servir a muchos de nosotros.

Un alumno llegó a su profesor con un problema:

- Estoy aquí, profesor, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada.Dicen que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy tonto y muy idiota. ¿Cómo puedo mejorar?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

jueves, 17 de marzo de 2011

Los herederos de la Tierra (Gaia) (IV)

Estamos viviendo días aciagos, no es solo mi percepción (que podría ser sesgada), es la de muchos.

Hay dos cosas de este mundo que siempre me han producido mucho temor: la guerra y todo lo relacionado con la energía nuclear. Lo primero por motivos obvios, lo segundo por entender que estamos jugando como niños con algo verdaderamente peligroso, no solo para nuestra generación, sino para todas las que vendrán luego. Pero estos temores no son por mi propia supervivencia (hace años que acepté mi mortalidad como algo inevitable), mis miedos son por los que quedaran, por los que sufrirán nuestros errores, nuestra soberbia, nuestra avaricia...