jueves, 30 de julio de 2015

Los jueves relato: LAS EDADES DEL ALMA

Aquí esta mi participación de esta semana en los relatos jueveros. Convoca en esta ocasión Maribel Lirio con el tema "Las edades del alma". En su blog Soliluna podeís ver el resto de relatos participantes. 

Pediros disculpas por reeditar un texto antiguo y por no adaptarme demasiado al tema.
Aún así, espero que os guste. 

P.D.: No es mi cumpleaños

¿DESEOS CUMPLIDOS?
Reeditado

Hoy es mi cumpleaños y estoy feliz. Hace ya un año que todo cambio. Aquel día en que formulé mi primer deseo y supe lo afortunado que era al ver como se hacía realidad, al comprender que todo lo que deseara se haría realidad y... la gran responsabilidad que esto implicaba.

¡Que jamás vuelva a morir un niño de hambre en ninguna parte del mundo! —desee—, y desde entonces todas las naciones del mundo aumentaron, a pesar de que la economía de muchos de ellos estuviera en crisis, la ayuda humanitaria. Se ayudó a desarrollar la producción de productos básicos y se invirtió en modelos de crecimiento sostenible. Se condonó la deuda de los países más pobres... Nadie creía que aquel milagro pudiera estar sucediendo.

Y ahora debo pensar en otro deseo, pero no sé que es prioritario, queda tanto por hacer...



Las almas se agolpaban en aquella puerta de salida. En lo alto, en letras doradas, rezaba el siguiente mensaje: “Existencia Terrenal”.

Los vigilantes mantenían el orden a duras penas. En los últimos años las almas habían aumentado considerablemente, todas querían ir a la Tierra. Ellos tenían la responsabilidad de asignar el “quien” y  el “donde” nacería cada una.

De repente sonó una estrepitosa sirena y la puerta se cerró violentamente. Los vigilantes, desconcertados, no entendían que estaba sucediendo. Ni los más antiguos recordaban que aquello hubiera sucedido nunca anteriormente.

Las almas empezaron a inquietarse por no poder atravesar el portal y nacer. La primera de la fila era un alma negra, delgada y pequeñita en exceso, sin casi brillo y más trasparente de lo normal.

Un mensajero trajo una misiva desde lo alto y se la entregó al jefe de los guardianes. Tembloroso al ver el sello que distinguía al más importante órgano de gestión de las almas, al todopoderoso, al supremo, la abrió. Cuando terminó de leerla dijo a un subalterno: 


—Tráeme a esa alma negra, ella no puede pasar por esa puerta.

Cuando el guardián puso ante él a aquella alma temblorosa, el jefe ordenó a todos los presentes que se arrodillaran para honrarla y a continuación hizo él lo mismo. Y dijo:

—Tu eres un alma única entre millones. Cada cinco mil años nace un ser humano en La Tierra capaz de convertir todos sus deseos en realidad. Pero nosotros no podemos decidir donde nacerás o quien serás, no somos dignos. Debes pasar por el portal del Destino para cumplir con la ley del libre albedrío.

El alma no entendía  que estaba pasando pero siguió las indicaciones del jefe de guardianes. Atravesó la puerta del Destino y nació en La Tierra.

Aquella noche calurosa había nacido su hijo. Era el cuarto de sus vástagos pero no tenía hermanos: todos habían muerto ya.

—¡Pobre hijo mío! —decía su madre entra lágrimas— ¿Cómo te alimentaré si mis pechos están secos?. ¿Cómo sobrevivirás en este páramo desierto donde todo alimento se terminó hace semanas junto a nuestra esperanza?. Si Allâh quisiera que lloviera.

Estamos en Somalia, año 2011. La hambruna se ceba con millones de personas. La mortandad de niños menores de un año asciende por la desnutrición. El Destino quiso que aquella alma negra naciera aquí y fuera uno de esos niños que no llegaran a cumplir un año... o quizás sí. 

sábado, 18 de julio de 2015

LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN (participación en los relatos jueveros: "Flores y colores para inspirar relatos")

En esta ocasión el juego es conducido por Dorotea desde su blog "Lazos y raíces". Ella nos propone un relato inspirado en flores y/o colores, designando a cada participante una imágen florida. A mí me tocó la que podeís ver más abajo. 

Después de mucho divagar, se me ocurrió escribir sobre un tema que, en su día, me inspiró una amiga mexicana llamada Sara O. Durán. Como "se me fué de madre" en cuanto a la extensión, lo he dividido en dos partes. La segunda la publicaré fuera de este divertimento juevero.

Bueno, sin más preámbulos, os dejo con la primera parte de "LAS SEMILLAS DEL CORAZÓN" . ¡Espero que os guste!

La señora Dorotea, doña Tea como la llamaban sus vecinos, vivía en una ruinosa cabaña a las afueras del pueblo fronterizo mal nombrado Pejiguera, al norte, en una de las zonas más áridas y sedientas del país. Su difunto esposo, esforzado labrador y curandero de afición, la había dejado hacía unos años con el corazón colmado y un precario sustento.

Cuentan que al poco tiempo del deceso, doña Tea obró su primer prodigio: cultivar en aquel páramo desierto el más primoroso de los jardines.

Sus vecinos, admirados con tal variedad de flores, con la embriagadora fragancia que impregnaba el aire, con el colorido y la belleza de aquellas delicadas plantas, comentaban que solo unas manos milagrosas podían haberlas hecho florecer.

El boca a boca extendió con rapidez la noticia de aquella maravilla, y pronto comenzaron a llegar gentes de todo el país a la pequeña aldea, ávidas de admirar aquel oasis y conocer a tan sublime jardinera.

Y ocurrió que una noche, cuando todos dormían, un forastero sombrío y gris, de riguroso luto, llegó hasta el jardín de doña Tea, se sentó en medio de las flores y comenzó a llorar con el quejido profundo y desgarrador que solo un corazón vacío puede provocar.

Con lágrimas en los ojos permaneció en vela la anciana el resto de la noche. Al despuntar el alba, compadecida de aquel lamento que le era tan familiar, tomó su única posesión de valor y fue al encuentro del extraño.

 —Mi marido, ¡que Dios lo tenga en su gloria! —le dijo arrodillada ante él—, era un hombre bueno y, aunque nunca tuvo estudios, poseía la rara sabiduría del que ama la tierra que lo sustenta y aprecia el tesoro de la gratitud sincera y sin más recompensa. Él me enseñó cómo dar vida incluso a la tierra más ingrata, con dedicación y esfuerzo, con sacrificio y humildad, hasta lograr un vergel como el que tiene ante usted. Él me mostró el valor inmenso de unos ojos agradecidos cuando, con cariño y sensibilidad, con maestría y empatía, curaba una torcedura, un destuerzo, una picadura de víbora o sanaba un mal de ojos, sin cobrar jamás moneda alguna. Conozco su dolor porque fue el mío cuando él murió. Por eso —doña Tea tomó las manos de aquel hombre—, permítame usted que le haga un regalo que le salvará la vida —y depositó tres semillas en ellas—: son mi mayor tesoro, la única herencia que me dejó mi esposo. (Continuará)
ibso

Más relatos de "Flores y colores para inspirar relatos" en el blog de Dorotea:Lazos y raíces

Fotografía publicada por Dorotea en su blog. Desconozco la autoría.

lunes, 13 de julio de 2015

La incompleta fábula de las gallinas (reeditado)


En una granja de gallinas ponedoras ocurrió en cierta ocasión lo que os voy a contar:

El granjero daba de comer a todas sus aves con la ración diaria suficiente para engordarlas, todas comían hasta hartarse. Al principio todo iba bien, cada animal estaba sano y ganaba peso con rapidez, ponían huevos que el granjero vendía y sacaba su beneficio. Pero las gallinas cada vez exigían más y más comida, de más calidad, más cara, desperdiciando gran parte de ella; pero contrariamente a lo que se podía esperar, no ponían más huevos. 

El granjero pensó en sacrificar a la mitad y recuperar parte de sus perdidas con la carne de las aves. Y así lo hizo. Al resto comenzó a darles la mitad de la comida que necesitaban para sobrevivir, pensando que si luchaban por el alimento se mantendrían activas, fuertes y producirían más huevos. 

De nuevo todo iba bien. Pero al cabo de un tiempo, las gallinas empezaron a disputarse el pienso, a pelear entre ellas, a infringirse heridas graves, a enfermar y morir. Para colmo, el granjero no pudo vender la carne de las gallinas que morían enfermas y las fuertes que sobrevivieron no ponían huevos por el estrés que les causaba luchar por el alimento. Al final el granjero tuvo que sacrificar a todas las aves y cerró la granja arruinado y sin saber bien en que se había equivocado.

No hay moraleja en esta fábula, porque la solución no está expuesta en la misma. Pensad en ello y si alguno encuentra como hubieran sobrevivido todas las gallinas os agradecería el comentario, pero sabed que no hablo de gallinas, ni de granjeros, ni de beneficios económicos,... 

Hay muchas cosas que no me gustan de este mundo pero pensar no es una de ellas. Este post lo reedito para que todos aquellos que crean que lo que está pasando en Grecia es LO JUSTO y/o LO ÚNICO QUE PODÍA PASAR, piensen en sus ciudadanos, seres humanos como nosotros, cuyo único pecado es deber dinero a unos pocos que tienen muchísimo, y por ello se les condena al hambre y a la miseria. 

¿Quién pone freno a la ambición sin límite? ¿Nuestros políticos?

Y una entrevista de Iñaki a Sampedro


*Imagen y vídeo tomados de internet

* El préstamo de este material lo hago sin autorización de su titular. No pretendo dañar ningún derecho reconocido a sus autores y si estos consideran que no deben figurar en este blog, ruego me lo notifiquen a fin de retirarlos a la mayor brevedad posible.

viernes, 10 de julio de 2015

EL TREN SOÑADO (participación en los relatos jueveros: "Sucedió en un tren")

En esta ocasión propone y conduce Alfredo Cot desde su blog "La Plaza del Diamante". Aparte de las reglas conocidas añade las siguientes:
 
1.- Éste no será un relato como siempre, sino un relato corto de no más de 200 palabras, sí, ya sé lo que dijo Tésalo, pero le he consultado y está de acuerdo.
2.- Tu historia nace y da continuidad a partir de mi introducción, que no cuenta para el límite de palabras.
3.- El tema será "Sucedió en un tren" con todas las variantes reales o de ficción: época, tipo de tren, estaciones, cercanías, larga distancia, etc.


La inspiración no dio para mucho y, además, me pasé en 16 palabras con la extensión. Aún así, no quería faltar a la cita. Espero que os sea ameno.

En cursiva (y entre comillas) el inicio común.

"Su voz era como un susurro, hablaba y hablaba sin escatimar en detalles. A esas horas de la noche, los pormenores sobre la historia de nuestra familia me adormecían sin poder evitarlo. El abuelo repetía una y otra vez la aventura de aquel viaje en el que, una vez en el tren..." que cruzó por primera vez un túnel excavado bajo el mar…

Sabía la historia de memoria y me dormí.

Y soñé.

… Bajo el mar el paisaje pasaba muy despacito, cómo a cámara lenta, dándome la oportunidad de maravillarme con la visión que inundaba la realidad más allá de la ventanilla: montañas de coral con millares de peces de colores, plantas con formas inverosímiles, delfines juguetones que hacían piruetas alrededor del tubo, una familia de ballenas que cantaban como sirenas, incluso un antiguo galeón hundido en el que unos pulpos enormes habían hecho su hogar.

¡Me sentía feliz!

Aquel tren submarino comenzó a acelerar muy deprisa, hasta alcanzar una velocidad de vértigo. El paisaje exterior se difuminó en un borrón azulado con matices de colorines.

Tuve un poco de miedo.

Cogí la mano de mamá.

—¿Dónde vamos? —le pregunté.

Ella me miró extrañada.

—No lo recuerdas, Marco. Regresamos a casa.

El abuelo cogió en brazos a su nieto para llevarlo a la cama, ajeno a los sueños y a la curiosidad que habían despertado en él su historia del tren que pasaba por debajo del canal de la Mancha. No podía imaginar que, casi cincuenta años después, Marco sería el ingeniero jefe responsable de llevar a cabo la mayor obra de ingeniería de la humanidad: la primera ciudad sumergida.
ibso

Más relatos de "Sucedión en un tren" en el blog de Alfredo Cot:La Plaza del Diamante

Fotografía publicada por POLARIS. Título: Otro camino