miércoles, 1 de noviembre de 2017

El explorador

Hoy traigo el segundo cuento de mi hija que, como le prometí, voy a ir publicando en el blog. 
¡Espero que os guste!

El explorador


Había una vez un explorador que se llamaba Juan Gabriel y quería encontrar la momia de oro. Este tenía 23 años (más unos cuantos) y poseía todos los poderes que te pudieras imaginar…Pero no eran los poderes de la fuerza, la agilidad, volar…¡Sí no los de la generosidad, la ayuda, la destreza con cálculos mentales…! Además era padre de 3 hijos. El mayor se llamaba Fabio,  el mediano se llamaba Bayron y la pequeña Sindia. Un día Juan Gabriel tenía que hacer una misión, pero el día que se iba, se lo dijo a sufamilia. Entonces Sindia llorando se arrodilló y le dijo: ¡No te vayas papi!

Pero Juan Gabriel la tranquilizó y se fue.

Era un camino muy largo, atravesó montañas desiertos…(pero menos mal que tenía un caballo), hasta llegar al templo.

Juan Gabriel entró en aquel pasadizo oscuro. ¡Pero menos mal que tenía una linterna! La encendió y vio 5 caminos. Uno era verdadero y los demás llevarían a la muerte. Había que elegir, pero sólo acertaban los que tenían corazón puro y acertó. Por una vez le habían servido sus habilidades.

Al salir del camino vio la momia de oro, encima de una plataforma de plata,  pero para llegar a esa plataforma había que subir escalones.

—Bueno, no es nada para mi.—Dijo Juan Gabriel.
Subió los escalones corriendo, porque cada escalón que subía, se iba desmoronando. Pero Juan Gabriel lo consiguió, rápidamente cogió una cuerda que había colgado en el techo y se fue corriendo de allí. Cuando salió, ¡la momia cobró vida y estaba al servicio de Juan Gabriel!

Fin
A.S.A.

sábado, 21 de octubre de 2017

Nación de naciones


Earth Day 2017 - 4K Earth Views From Space



Cuando nací mi nación fue durante muchos años mi casa y sus ciudadanos: mi familia.

Mientras crecía mi nación crecía conmigo. Primero el barrio, luego el pueblo, el municipio, la isla, la provincia y la comunidad. Vivo lejos del territorio peninsular, así que el concepto de nación siempre me resultó un poco extracto.

Pisé la capital del reino con poco más de veinte años y, la verdad, no encontré grandes diferencias con mi pequeño mundo insular. Es cierto que todo era más grande y había más de todo, pero las gentes tenían los mismos afanes, los mismos miedos, las mismas ilusiones y te clasificaban como lo hacíamos en mi tierra con los que venían de fuera: ¿eres sudamericano?, me preguntaron varias veces al escuchar mi acento.

Luego viajé a otros países y salvo por detalles como costumbres o modismos locales, no reconocía nacionalidades al primer golpe de vista. Tenía claro que era yo el extranjero y que la mayoría de las personas que me rodeaban eran los nativos pero, antes de oír su idioma, resultaba difícil saberlo (a veces ni con eso). De ideologías, credos, filosofías o cultura mejor ni hablar, se requiere mucho más tiempo y confianza para saber esos detalles de otra persona.

Mi nacionalidad se diluía a medida que mi mundo se agrandaba. 

Soy español pero, ¿qué significa realmente ser o pertenecer a un país? ¿Tener un mismo idioma, una misma cultura, un gobierno, un marco legal común, vivir dentro de unas fronteras, poder ejercer la soberanía frente a otros países? En una nación pueden existir varios idiomas, diferentes culturas, los gobiernos y las leyes no son inamovibles, al igual que no lo son las fronteras, y la soberanía hace mucho que está condicionada a elementos globales como la economía o la geopolítica.

¿Qué significa pues pertenecer a un país? Podemos apelar para explicarlo a símbolos como la bandera, a sentimientos como la patria, al orgullo de encontrar rasgos o aptitudes que nos diferencian y nos hacen destacables frente a otras naciones, a creencia morales superiores o a ideologías políticas más justas e integradoras. Pero, ¿realmente podemos diferenciar o dividir a los seres humanos por estos rasgos? ¿No hay suficientes ejemplos en la historia de la humanidad de lo peligroso y trágico que puede llegar a ser hacerlo o siquiera a intentarlo?

Llegado a este punto de mi vida, ¿sabéis que os digo?: que no soy canario, ni español, ni europeo, prefiero ser ciudadano del mundo. De esta manera no necesito buscar lo que me diferencia del resto de los seres humanos, no necesito buscar culpables a mis infortunios en los extranjeros o inventar (o ahondar en) un maltrato histórico para justificar que estaré mejor solo, separado.

Seguiré viviendo en esta pequeña isla, rodeada por el mar, donde se pueden ver las estrellas brillar en el cielo nocturno, donde acogemos a los cercanos y a los que vienen de lejos, donde miramos a los ojos cuando preguntamos el nombre. Donde buscamos lo que nos une como hermanos y hermanas, aunque no nos entendamos cuando nos hablamos, aunque nuestro color de piel sea diferente, aunque nuestros dioses no se conozcan o nuestras costumbres y culturas aún no se hayan enriquecido mutuamente.

Porque todos podemos ser y somos ciudadanos del mundo.




viernes, 15 de septiembre de 2017

Jueves de relato....LA MANO QUE DA LA MONEDA


Buenas a tod@s.

En esta ocasión, si me lo permitís, voy a participar en los relatos jueveros dando a conocer uno de esos blog de pocas entradas pero que tiene, según mi parecer, mucha calidad.

No voy a plagiar nada, mi intención es simplemente la expresada, sin más.

Si os gusta, podéis dejar un comentario en su blog (en la parte inferior derecha). No es necesario comentar aquí ya que, en realidad, yo no publico nada.

El nombre del blog es: El mundo de Mafufe. Pinchar en el enlace que sigue para ir a la entrada. Espero que os guste.


Nota: Los comentarios están un poco escondidos. Al final del blog hay dos flechas, sobre la flecha que apunta a la derecha hay un bocadillo de diálogo pequeñito con un número dentro, pinchar ahí para abrir los cometarios.

Participación (o algo parecido) en los relatos jueveros. Convoca y organiza en esta ocasión Gus desde su blog julianoelapostata56, donde podeis leer al resto de los participantes.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Cuento de mi hija

Hoy traigo algo muy especial para mí, un cuento de mi hija de nueve años. Lo escribió hace un par de días y me trae loco desde entonces para que se lo publique en el blog. Ha escrito algunos en una libreta que tiene pero este es el primero que ve la luz más allá del circulo familiar. La trama y los diálogos son un poco delirantes pero, aún así, espero que os resulte tan simpático y ameno como a sus padres. 
 
Las aventuras de Lucy y Marcos

Había una vez una niña llamada Lucy, tenía 8 años, le gustaba leer y su vida era normal y corriente.
 
Un día, cuando Lucy estaba asomada a la ventana, aburrida, sin nada que hacer, oyó unos gritos en la casa de sus vecinos y vió una sombra.

—¿Qué es eso? —Dijo Sansón, su papá.

—¿Qué paso? —Dijo Katty, su mamá.

—Nada, solo estaba ensayando mis gritos, escuchad: ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh! —gritó Lucy.

—¡Ah, vale! Pero dínoslo antes de hacerlo —dijeron al unísono.

A los dos días Lucy vio a los vecinos en el hospital por la televisión. Se asustó tanto que temió que les pasara a ellos.
 

A los vecinos no les pasó nada, simplemente tuvieron lesiones muy graves.

En cinco meses volvieron a su casa.
 

Cuando pudo, Lucy cogió a escondidas el teléfono fijo y llamo a su amigo Marcos.

—Mira porfa, ven cuanto antes, es urgente.
 

—Perfecto, voy ahora mismo. —Y en cinco minutos pasó por allí.
 

Ding dong.

—¡Abro yo!—dijo Lucy —Ven a mi habitación sin que nadie se entere y corriendo, plis.

Cuando llegaron a la habitación Lucy le explicó:

—Voy a empezar con lo fácil. Tu eres el chico más valiente y aventurero que conozco, así que tengo una tarea para ti. Bueno, mejor dicho, para los dos, si me quieres ayudar, claro…


—¡Suéltalo ya, mujer! Llevo esperando aquí desde hace media hora por lo menos.
 

—¡Yas!, jajajajajajaja, exagerado.Vale lo suelto, necesito que me acompañes a una aventura y… No, no es la de un libro, es de verdad. Oye, ¿Vistes las noticias, la de dos personas en el hospital? 

—Sí.


—¡¡¡Pues esos eran mis vecinos!!!
 

—Estás de guasa, ¿no?
 

—No, pero la causa no fue un accidente como dijo la tele, ¡fue un monstruo! Por eso quiero que me ayudes a capturarlo. ¿Qué me dices?
 

—No sé, suena un poco peligroso. Y además, se lo tengo que decir a mis padres, a ver que dicen.
 

—Ni se te ocurra decírselo porque… primero, te van a decir que no; segundo, van a tener miedo de que te pase algo y tercero, se lo van a contar a todo el mundo.
 

—Vale, aunque no esté convencido del todo, acepto.
 

—Bien, ¡gracias! Nos vemos mañana por la noche en mi jardín. Pero quiero que antes nos hagamos pasar por el presidente para llamar a la policía, porque si no nos hacemos pasar por alguien importante no nos van ha hacer caso.
 

—Venga, vale.

—¡Hum, hum! Hola, ¿estoy hablando con la policía? —dijo Marcos con la voz de mayor.

—Si señor.
 

—Soy el alcalde y he llamado por que he oído que en mi ciudad hay un monstruo. Así que vaya a la calle don Federico nº 10, en ese mismo jardín estará el monstruo esta noche. Pero sean sigilosos, si no se ira  corriendo. ¡Es una orden!
 

—¡Si, señor! Estaremos allí a medianoche.
 

—¡Chócala, la hemos clavado!
 

—Nos vemos mañana por la noche.
 

—Adiooos.
 

—Por la noche fue la policía y no lo encontraron.
 

A la noche siguiente vino Marcos y se reunió con Lucy.
 

—Mira, vamos a tener que capturar al monstruo nosotros.
 

—Aunque no quiero, ¡vamos allá!
 

—Entraron en casa de Lucy, cogieron un tirachinas y un palo del cepillo y fueron a detenerlo.
 

—¡Manos arriba! —dijeron los niños.
 

—¡Primero, soltad las armas! —Rugió el monstruo. Y de lo petrificados que se quedaron, las soltaron.

—¿Me vais a prometer que no me hareis daño? —preguntó el monstruo.
 

—Valeeeee —dijo Lucy—. Pero, tengo dos preguntas: primero, ¿por qué atacastes a mis vecinos?

—Porque eran delincuentes peligrosos.
 

—Ah, vale. Segundo… Espera, ¿estás diciendo que son delincuentes?
 

—¡Sí!
 

—¡Pues tenemos que detenerlos ya! —exigió Marcos.
 

—Yo os ayudaré. Al fin y al cabo somos amigos, ¿no? —les dijo el monstruo a los niños.

—Si, claro. Iré a decírselo a mis padres —dijo Lucy.
 

—¿¡Cómo!? —dijo Marcos.
 

—No sé, pero ya se me ocurrirá algo —le tranquilizó su amiga.

En ese momento se miraron fijamente, no pudieron evitar pegar sus dos cabezas y se besaron. Rápidamente se cortó el rollo, el monstruo o como le llamaron ellos, Love, dijo: 

—¡Qué bonitooooo!.
 

Y Lucy fue a decírselo a sus padres.
 

—Mamá, nuestros vecinos son delincuentes peligrosos.
 

—¿Cómo lo sabes?
 

—Porque...Visito la página de la policía por internet. ¡Lo siento!

—No pasa nada.
 

—Lo malo es que no saben la dirección. 

—Pues tenemos que avisar a la policía ya. 


—¿Puedo llamar yo porfa?
 

—Vaaaaale.  

Y cogió el móvil y se reunió con su amigo y Love, que la esperaban en el jardín.
 

—Chicos, ya tengo el teléfono. ¡Vamos a llamar!
 

—Hola. La dirección de los delincuentes es: Don Federico n° 9 

—Gracias, en cinco minutos estamos allí.

A los vecinos se les detuvo y por 5 años estuvieron en la cárcel. Lucy y Marcos se casaron. Love fue policía.


Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
 

                                 ¡Espero que les haya gustado este cuento!
A.S.A. 




 
 

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cierre de convocatoria juevera

He apurado al máximo para el cierre de esta convocatoria juevera por un motivo. 

Pero primero los agradecimientos: a los participantes por la calidad y variedad en el enfoque sobre el tema propuesto, por la cantidad y por el esfuerzo que supone plasmar la creatividad que abunda en este grupo en texto llenos de tantos matices, moralejas, sensibilidades y sentimientos. Todo ello hace que este divertimiento semanal se haya mantenido e incluso crecido desde que comenzó su andadura el 18 de marzo del 2010 de la mano de Gustavo. Por todo ello un millón de gracias.

Pero hay algo que me preocupa, algo que considero es la regla más importante para participar y que no se está cumpliendo como debiera: los comentarios, o mejor dicho la reciprocidad en los comentarios. Más claro: hemos participado veinte blogueros en esta convocatoria, por lo tanto cada uno de los participantes debería tener, como mínimo, diecinueve comentarios de los otros participantes.

No voy a descubrir nada al decir lo importante que es para un bloguero los comentarios de sus lectores, por la satisfacción de que alguien pueda leer, valorar o incluso criticar constructivamente el esfuerzo que supone plasmar en un relato, opinión, reflexión, artículo o cualquier otro escrito que salga de nuestra sabiduría, creatividad, imaginación o experiencia, todo ello con cabida en los relatos jueveros. Tampoco voy a descubrir nada al decir que leer y comentar diecinueve textos lleva su tiempo, pero creo sinceramente que si no se dispone del tiempo que requiere pensar, escribir, corregir y plasmar nuestro texto, sumado al tiempo de leer, pensar y comentar al resto de los participantes no se debería participar

No voy a nombrar a nadie, pero estoy seguro que al igual que este tema me molesta a mí, hay más participantes que les molesta (a los que cumplen la norma seguro), y basta hacer un seguimiento semanal de los comentarios para poner a cada uno en su sitio.

Por último decir que responder a los comentarios que nos hacen en nuestro propio blog, puede ser considerado una buena costumbre e incluso una gesto de educación y enriquecimiento pero, en este caso, debería quedar relegado a una actividad secundaria, si tenemos tiempo después de comentar al resto de los participantes en sus casas virtuales.

Dicho todo esto doy paso a Gustavo, el anfitrión del próximo jueves, deseándole un gran éxito en su convocatoria.


viernes, 8 de septiembre de 2017

Relatos jueveros: Héroes, Heroínas y Similares

Re-edito un texto que habla de un héroe diferente, pero que al fin y al cabo, arriesga su vida por salvar vidas humanas.

Y lo dedico al pueblo mexicano, que acaba de sufrir el terremoto más violento en 100 años. Mis condolencias por los muertos y heridos, deseando que pronto puedan recuperarse de esta tragedia.



Los olores de la vida

El vuelo había sido largo, pero no hubo tiempo para descansar. Nada más salir del avión me había dirigido junto al jefe Hidalgo al lugar de trabajo. Encontramos todo patas arriba y ya llevaba más de 12 horas jugando a mi juego favorito. 

Estaba entrenado para estas situaciones y, aunque ya se me consideraban viejo para aquella tarea —estaba casi sordo de un oído a causa de un accidente el año anterior y mi vista ya no era la de otros tiempos— seguía siendo el mejor.

Las ordenes debían ser precisas y claras, la compenetración con Hidalgo debía ser máxima para obtener los resultados que todos estaban esperando.

Había muchas interferencias que dificultaban una concentración adecuada pero en todos estos años me habían enseñado a centrarme en el objetivo, debía buscar los indicios y seguir la pista hasta que mi sentido más desarrollado detectara las huellas de la vida. A veces era orín o defecaciones recientes, otras sudor o sangre.

Estábamos a punto de tomarnos un descanso (el juego había sido agotador), cuando Hidalgo me condujo hasta aquella mole de escombros y me dijo:

—¡Uno más Salva! Puede que esta vez tengamos suerte —y me indico la dirección más segura, un hueco estrecho por el que solo alguien pequeño como yo podía entrar.

Siempre era peligroso, mis numerosas cicatrices lo atestiguaban.

Encontré un indicio débil, orín reciente, y me esforcé por no perderlo entre el humo y el hedor a carne en descomposición. El hueco era inestable y cuando se desprendieron algunos cascotes Hidalgo me ordenó salir. Desobedecí la orden, sabía que eso significaría una reprimenda o un castigo peor, pero el sonido había sido claro y estaba muy cerca: un llanto. El olor a orín se mezcló con otro inconfundible y que solo perduraba durante escasos minutos: chocolate. La excitación me desbordaba.

—Puede que aún no sea demasiado tarde —me dije. La idea me dio fuerzas y seguí adelante.

Las órdenes de Hidalgo se habían convertido en gritos e insultos:

—¡Maldita sea Salva, sal ahora mismo de ahí! Esto se puede venir abajo en un momento.

Seguía sin hacer caso, al fin y al cabo estaba medio sordo.

De pronto quedé paralizado por la alegría. Allí, a escasos metros pude ver una mano, pequeñita y... SE MOVÍA. Comenzé a dar gritos como un loco, esa era la señal para Hidalgo. Para mí el juego había terminado por hoy y por fin había sido un final feliz.

Ese día, los noticiarios de medio mundo se hicieron eco de la noticia: ... después de cinco días de infructuosa búsqueda de supervivientes del gran terremoto que sufrió el país, hoy, el equipo de rescatadores de La Guardia Civil Española formada por el Capitán Hidalgo y su fiel compañero, el perro Pastor Alemán Salva, han encontrado milagrosamente con vida a una niña de tan solo cinco años...
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Imágen: Charco azul. Cabildo Insular de El Hierro. http://www.elhierro.es/index.php?item=00100040

domingo, 3 de septiembre de 2017

Este jueves, un relato: HÉROES, HEROÍNAS y SIMILARES





Por segunda vez soy el anfitrión de los relatos del jueves, lo cual es una responsabilidad pero también un gran placer.

Después de estar toda la semana intentando elegir un tema que pudiera resultar atractivo a la vez que suficientemente amplio —y si es fuera posible novedoso—, me he decantado por: HÉROES, HEROÍNAS y SIMILARES.

Según la RAE, podemos hablar de una persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes, aquella que lleva a cabo una acción heroica, que actúa de una manera valerosa y arriesgada, protagonista de una obra de ficción, persona que alguien convierte en objeto de su especial admiración o mujer u hombre nacido de la unión entre un dios o una diosa y un ser humano.

Y a todas estas definiciones añadiría los héroes/heroínas anónimos, los de andar por casa (del día a día), voluntarios que trabajan en campos de refugiados, médicos u otros profesionales que salvan vidas en países en guerra, epidemias o hambrunas, animales de salvamento, personas que arriesgan su vida para un avance científico o humanitario... y lo que podáis imaginar.

Recordamos las reglas para participar:

  1. Cualquiera con un blog puede participar, aunque no lo haya hecho nunca.
  2. Publicar el texto en vuestro blog entre el miércoles y el viernes.
  3. Avisar con un comentario en este blog para enlazarlo.
  4. Leer y comentar a cada uno de los participantes.


En cuanto al texto:

  1. Intentar no sobrepasar las 350 palabras.
  2. Ajustarse al tema propuesto.
  3. Se puede complementar el texto con imágenes y/o música.


Eso es todo. Espero que mi elección sea de vuestro agrado y os inspire muchos relatos. Les espero.

Comienzan a llegar los relatos: